No imaginas cuál es el origen del Tetris, el videojuego mítico de tu juventud

  • Matemáticas, batallas burocráticas y científicos agraviados en el origen de una obra mítica de los videojuegos

  • Los rumores dicen que lo han jugado 450 millones de personas

Es casi imposible no arrugar la cara cuando algún boomer airado sigue defendiendo que los videojuegos ‘no son arte’. Señor, suélteme el brazo y déjeme cargar mi partida. Minecraft y su hijo adolescente no tienen la culpa de su complejo de inferioridad.

Quien más quien menos, si es perro viejo, ha machacado botones de alguna de las versiones del Super Mario, ha tratado de dar esquinazo a los fantasmitas en Pacman o se ha estresado porque el cuadrado no le encajaba en el hueco y el segundero le quemaba los pulgares.

Como cualquier producto que trasciende su tiempo para formar parte de nuestra historia cultural y sentimental, algunos videojuegos célebres tienen en su génesis verdaderas historias de espías y golpes de suerte. Hoy hablamos del Tetris, ese puzle frenético que alguna vez te hizo estrellar tu vieja game boy contra el suelo.

Haciendo historia

Prácticamente nadie le discute el puesto de videojuego más famoso de la historia. Tantas versiones como consolas y ordenadores (alguna tostadora, puede que también) han conseguido cargar y poner en funcionamiento un concepto tan simple como adictivo: el movimiento frente al espacio. Encajar piezas, o a decir de lo que ya es una forma popular de hablar, ‘tener que hacer un tetris’ para meter la robusta L y así despejar una que nos permitiera pulverizar una nueva línea y... fácil hasta que el ritmo aumenta un segundo, y otro, y otro, y nos acercamos al ictus.

El juego ha tenido más de 65 versiones distintas, tantos otros ports y falsificaciones amateurs, y tiene fama de ser imposible de superar, por su diseño en escala. Si no imposible, sí puede llevarte al divorcio. 999 niveles en su versión Grand Máster, siempre que se consiga que las piezas no se acumulen y rocen el techo o ‘marco de juego’. Suyo es otro récord Guinness: es el más vendido de todos los tiempos y el más versionado. Ha llegado a funcionar en la pantalla de un microondas.

Orígenes

El año: 1984. Chaquetas vaqueras, cardados, calcetines blancos y sombrías historias gubernamentales nos llevan hasta la Unión Soviética y la Academia de las Ciencias de la URSS; y un nombre, el del ingeniero informático Alexei Pajitnov, que por esos días trabajaba en el centro de cálculo Dorodnijin. Nadie sabe cuándo está a punto de hacer historia o solo de fabricar una simple batidora y seguir con su triste vida comprando repollo en un suburbio de Moscú, y seguramente nuestro hombre barbudo y ojeroso nunca se imaginó que comprar un juego de pentaminós (las figuras que dan origen al título) fuera a darle la clave para trasladar este concepto a un programa que llamó Тетрис. Tan solo era un hombre al que le interesaban los juegos informáticos, un arte aún en pañales, muy lejos de la arrolladora presencia en nuestra cultura a día de hoy.

Lo que tú conoces como I, L o T en realidad se llama tetrominó. Cada pieza del juego tiene cuatro cuadrados. Por sí mismos no nos dan el nombre, pero si los mezclamos con la palabra ‘tenis’, el deporte preferido del científico, ahí lo tienes. Tetris.

Proyecto colaborativo

En realidad, el juego no es obra exclusiva de Pajitnov, sino fruto de una colaboración con otros dos ingenieros informáticos. V. Gerasinov, un estudiante que trabajaba con algoritmos y que quería probar los ordenadores IBM, y Dimitri Pavlovsky, quien hizo la proposición de desarrollar juegos para MS DOS, el sistema que por entonces conocía Gerasinov.

La primera versión, probada en una terminal del Electronika 60M, no nació con el nombre definitivo, sino con uno mucho más geek y prosaico, más propio de un manual para lavadoras: ‘Ingeniería Genética’. Los tetróminos se encajaban con un sistema de point and click y moviendo el cursor, una forma demasiado lenta ortopédica como para no convencer a sus creadores. La joya de la corona de los videojuegos todavía tenía mucho que perfeccionar. Pajitnov redujo a cuatro los bloques en pantalla y añadió lo que luego sería la clave del éxito del juego: el tiempo que tarda en llenarse la pantalla (20 segundos) y la línea que desaparece y muere cuando las piezas encajan.

Guerra por el control

La historia del juego está repleta de batallas legales entre las compañías que trataron de llevarse el gato al agua (Sega, Mirrorsoft, Nintendo), aunque la más interesante tiene que ver con el hecho de que fue el Gobierno Ruso quien acabó gestionando inicialmente la obra. Al ser un trabajador al servicio del estado, Pajitnov no vio un duro de royalties de la obra durante más de diez años. Probablemente este hecho motivó que pusiera tierra de por medio y se trasladara a Estados Unidos en 1991 para fundar la compañía The Tetris Company y recuperar el mando de su criatura..

Fue Tengen, la división para juegos domésticos de Atari, la compañía con licencia para recreativas que hizo correr como la pólvora el juego entre adolescentes insomnes de todo el mundo, pero es la versión de NES y Game Boy las que hacen de este juego algo tan mítico, tan copiado y tan admirado entre los gamers. Historia viva de los videojuegos. El Guernica de los bloques de cuatro piezas. ‘Otra partidita más, solo me quedan 450 niveles que superar’.