Entre la nostalgia y lo virtual: ¿Cuánto dinero mueven hoy los cromos en España?

  • Las nuevas tecnologías y los confinamientos por la pandemia han perjudicado a la facturación del sector entre los más jóvenes

  • Crece el coleccionismo entre adultos que pagan cantidades desorbitadas por la excepcionalidad del cromo

  • La digitalización de los cromos a través de los NFT hermana el coleccionismo tradicional con la jugabilidad

Hubo un tiempo en el que los niños nos arremolinábamos en plazas, parques y patios de colegio para intercambiar, ganar y perder trozos de cartón adornados con instantáneas de futbolistas de la época, pero también de personajes de dibujos animados, monstruos y coches, al son del 'sile nole'. Venían en sobres a la venta en quioscos o en los envoltorios de los bollos, y había que pegarlos en un álbum hasta completar la colección, cosa que no siempre conseguíamos. Era la edad dorada de los cromos. Y de una industria que, a pesar de los cambios tecnológicos y culturales transcurridos durante todos estos años, nunca ha desaparecido. Es más, se las ha arreglado para transformarse y seguir siendo un negocio muy lucrativo.

Se quejaba el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, de que "los niños ya no ven fútbol y prefieren jugar a las consolas". Es innegable que las pantallas, videojuegos y nuevas tecnologías, cada vez más presentes en las vidas de los más jóvenes, unido a los estragos de la pandemia de covid, han dañado la facturación de la industria tradicional de cromos. Panini, el principal distribuidor del mercado español, ha admitido que los confinamientos y las cancelaciones de las clases -con recreos incluidos- ha afectado negativamente a su actividad de negocio. Aún así, de los 36,5 millones que facturó en 2020, 25 pertenecen a la comercialización de cromos. Lo que no está nada mal. Pero un año antes llegó a ingresar hasta 56 millones de euros por esta rama, según datos recogidos por 'El independiente'.

Panini sigue publicando la clásica colección de cromos de La Liga Santander de fútbol, incluyendo esta temporada una caja metálica con las portadas de las colecciones de sus ya 50 años de existencia. Pero también publica Megacracks y Andrenalyn, con licencia oficial de la Liga y exportaciones a Asia. La editorial sigue editando entre 70 y 75 colecciones al año en España, incluidas las de Marvel, Barbie, Patrulla Canina o Dragon Ball, con la confianza de que en que 2022 la facturación vuelva a niveles prepandemia.

El 'boom' del coleccionismo entre adultos

Pero si la distribución tradicional enfocada a los más jóvenes se mantiene aunque con problemas, en los últimos tiempos ha tomado fuerza una corriente de coleccionismo que se está extendiendo rápidamente por España entre adultos. Lo que era una simple afición de la infancia ha derivado en un mercado que mueve decenas de miles de euros. Este 'boom' coleccionista apela directamente a la nostalgia y a la cartera de los que fuimos niños en la 'golden age' de los cromos. Ya casi el 30% de los compradores son mayores de 35 años, según apunta 'Consumidor Global', una cifra que ha ido en aumento en los últimos años.

Más que terminar una edición completa, el coleccionista busca la excepcionalidad del cromo, ya sea porque resulta difícil de encontrar, por el número de impresiones hechas o por su antigüedad. Y llega a pagar cifras difíciles de creer, que alcanzan los tres ceros. Es una tradición recogida de las 'cards' de los jugadores de las grandes ligas de Estados Unidos (NBA, NFL, NHL y MLB), pero que se ha extendido globalmente. Lógicamente la estrellas son más caras y difíciles de conseguir. Aunque los más cotizados son los 'rookies' (jugadores de primer año). Se han llegado a pagar miles de euros por el primer cromo de Panini de Leo Messi con el Barcelona en 2004. Sin pegar y en buen estado.

En internet se venden cromos entre los 2.500 y hasta los 9.000 euros, según su estado. El de Cristiano Ronaldo, en su debut en el Sporting de Portugal, se vendió por 4.000 euros. Y cuando un futbolista fallece también es motivo de una revalorización de sus cromos. Cuando murió Maradona los cromos de cualquiera de sus etapas como futbolista llegaron a moverse en una horquilla de precios entre los 4.000 y los 25.000 euros.

Cómo sacar partido a tus antiguos cromos

Si conservas tus antiguas colecciones de cromos y estás interesado en vender algunos, el primer paso sería tasarlos para saber su valor exacto. Para ello, un tasador profesional someterá el cromo a la 'escala de gradeo', una nota que oscila entre el 1 y el 10 ateniéndose a lo dañada que esté la carta. Si la conservación es perfecta y no tiene desgaste alguno alcanza el 10.

Con esa información sobre tu cromo, después puedes subastarlo en internet. Hay decenas de grupos en redes sociales y plataformas especializadas (Todocolección, CromosRepe, eBay) que buscan este tipo de producto. Aunque si eres muy de la vieja escuela puedes probar suerte en los mercados dominicales como el de Sant Antoni en Barcelona o El Rastro en Madrid, donde se siguen reuniendo vendedores y compradores para intercambiar cromos y cartas.

NFT: La revolución de los cromos digitales

Pero la gran revolución en el universo del cromo ha llegado con su digitalización a través de los NFT ('Non Fungible Tokens'), es decir el intercambio de cromos online con criptomonedas. Estos cromos virtuales tienen un certificado de seguridad proporcionado por la tecnología blockchain, de modo que los usuarios compran, venden, intercambian y dan valor a estos cromos sobre la base de su rareza o del rendimiento que los futbolistas den en el campo. Se trata de fundir la vieja tradición del coleccionismo con la jugabilidad. Puede que el coleccionista tradicional sea más reticente al no haber una versión física que compartir, pero la interacción en tiempo real con las cartas es lo que está atrayendo a un gran número de aficionados, especialmente de de Estados Unidos y Asia.

La plataforma francesa Sorare se ha convertido en la principal referencia en el intercambio de cromos virtuales de fútbol con criptomonedas, al contar con la financiación de estrellas como Gerard Piqué, Antoine Griezmann, Rio Ferdinand o César Azpilicueta. Tiene el respaldo por la empresa de videojuegos Ubisoft y cuenta con acuerdos con más de 100 clubes de fútbol, como Real Madrid, Atlético de Madrid, Juventus, Liverpool o Paris Saint-Germain, entre otros. Sus 'tokens' únicos, indivisibles, indestructibles, verificables, transferibles y con la capacidad de probar su escasez.

Cuando un jugador se registra en Sorare recibe un paquete de cartas comunes con jugadores que le permiten hacer un equipo básico y apuntarse a al trofeo para novatos. Se parte con un presupuesto de 400 millones virtuales. Ahora bien, cada jugador tiene un objetivo distinto. Algunos pueden pugnar por ganar campeonatos y así obtener ganancias económicas. Otros simplemente pueden querer coleccionar cromos y otros realmente solo buscan especular con ellos. Los precios que se pagan, al igual que en el coleccionismo tradicional, tienen que ver con la escasez de la carta, aunque aquí también cuenta el rendimiento deportivo. Por el cromo digital de Pedri, jugador del Barcelona, se llegó a pagar más de 29.000 euros el pasado mes de septiembre.

LaLiga española se sube al carro de Sorare

La Liga de Fútbol Española se convirtió el pasado verano en la primera de las grandes competiciones europeas en apostar por los NFT al firmar un acuerdo con Sorare para lanzar una colección propia de cromos virtuales de todos sus jugadores. Los planes de la plataforma francesa son aliarse con cada una de las 20 principales ligas de fútbol antes de que finalice 2022.

El objetivo de fondo de LaLiga es reavivar el interés del aficionado por LaLiga Santander (Primera División) y por LaLiga Smartbank (Segunda División), ya que los usuarios estarán más atentos al rendimiento de sus jugadores y los puntos que consiguen. Al fin y al cabo, se trata de cambiar la manera de disfrutar el fútbol desde casa, buscando nuevos puntos de encuentro entre distintas industrias, en este caso el coleccionismo en versión digital y los fantasy sports. El presente y el futuro del viejo álbum de cromos ya está aquí.