Pablo Isla y sus 55 millones en acciones: un experto explica cómo negocian los grandes CEOs su salida de una empresa

  • El abogado Jesús Tallos nos indica cómo pactar una salida a la altura de un gran CEO, aunque nuestras cuentas sean más de andar por casa

  • Las conversaciones suelen iniciarse bastante antes y es habitual que haya un periodo de transición en el que el directivo pierde implicación de forma progresiva

  • La de Isla no ha sido la única marcha millonaria en España. Otros, como César Alierta o Abril-Martorell, también firmaron finiquitos con grandes cifras

Si poner fin a una relación laboral entre un trabajador y la empresa ya es complicado debido a la cantidad de escenarios en los que puede producirse, el asunto se vuelve un auténtico galimatías si la persona que sale de la compañía es un CEO, es decir, la persona con más alta responsabilidad en la empresa. Así al menos lo imaginamos después de seguir, mediáticamente, el último relevo en la presidencia de Inditex: Marta Ortega sustituirá a Pablo Isla.

A menudo esa salida ocurre una vez alcanzada la cima en cuanto a éxito profesional y, por tanto, suele ser la persona en la que la empresa ha depositado su mayor confianza. Conoce mejor que nadie sus fortalezas, las líneas rojas, los valores infranqueables o la estrategia corporativa. Todo esto significa que una despedida, voluntaria o forzosa, exige hilar muy fino.

Instrucciones de experto para pactar

Jesús Tallos, abogado laboral de Gómez-Acebo & Pombo, nos da algunas pistas sobre el modo de pactar una salida a la altura de la de Isla.

  1. Buen asesoramiento. Puede que suene a típico consejo algo ventajista, propio de abogados, pero la mejor recomendación para negociar bien una salida es estar debidamente asesorado.
  2. Una normativa para cada tipo de contrato. Un punto fundamental es conocer el contrato y el tipo de relación que vincula al directivo con la compañía (mercantil, de alta dirección o laboral ordinaria). Cada uno de ellos tiene una normativa distinta que afectará de forma decisiva al proceso de salida.
  3. Qué se puede negociar. La negociación de la salida de un CEO suele tener dos puntos principales. Uno, la indemnización que percibirá el directivo, incluyendo el importe y, en su caso, plazos de pago.
  4. Plazos de salida. Este es el segundo punto básico. Es usual que haya un periodo de transición en el que CEO vaya perdiendo implicación de forma progresiva, al mismo tiempo que dirige y forma al nuevo directivo.
  5. Aviso. Es habitual que la compañía tenga que otorgar un preaviso al directivo.
  6. Indemnizaciones. En caso de que el CEO tenga una relación laboral, ya sea laboral ordinaria o de alta dirección, y se produzca un despido por razones que no tengan que ver con un incumplimiento del contrato, la compañía deberá abonar una indemnización. Su importe variará dependiendo de la normativa aplicable al tipo de relación que le vincule con la compañía y de lo que se haya previsto en el contrato.
  7. Otros conceptos. Igualmente, en la fecha de efectos del despido se deben liquidar todas las cantidades salariales adeudados por la compañía que no hayan sido abonadas. Por ejemplo, gastos, bonus o comisiones pendientes, así como las vacaciones devengadas y no disfrutadas.
  8. Veto en la competencia. Suele ser habitual que los directivos estén ligados por un pacto de no competencia post contractual, si bien ello no siempre implica que reciban una compensación en el momento de su salida. Esta compensación podría haber sido abonada durante la relación laboral.
  9. Intercambio de ideas. Cuando la salida se produce de forma amistosa, la negociación suele comenzar de forma más bien informal. La persona a la que reporta el directivo suele deslizar el asunto antes de tener una reunión específica en la que se trate el tema. Posteriormente, en una reunión presencial se suele ofrecer al directivo un acuerdo en el que se tratan todos los puntos de su salida: plazos, indemnización, periodos de pago, no competencia y confidencialidad, entre otros.
  10. Quién está presente. No es habitual que a este tipo de reuniones, al menos a las primeras, acudan abogados externos.

Estos detalles que describe Tallos nos dan una idea de cómo se han tejido algunas de las salidas más sonadas.

Pablo Isla: Un finiquito millonario, pero no podrá ir a la competencia hasta 2024

Aunque la noticia sentó a los mercados como un jarro de agua fría, la salida del presidente de Inditex llevaba fraguándose y madurando varios meses. No se marchará del imperio textil de Amancio Ortega con las manos vacías, sino con el finiquito que resulta de sumar varias cantidades exorbitantes.

Por una parte, acumula acciones por un valor superior a 55 millones de euros, además de nueve millones en su plan de pensiones. Isla renunció hace seis años a que se realizaran nuevas aportaciones, pero tiene aún pendiente esa cantidad según se refleja en la documentación de la compañía.

Por otra parte, su dimisión le da derecho al cobro de una indemnización de 3,25 millones de euros, su retribución fija en los dos últimos años. Esto eleva el importe a 6,50 millones de euros y le impide trabajar en la competencia hasta 2024. Tiene también planes de incentivos a largo plazo por 5,7 millones más

César Alierta: una de las pensiones más elevadas de la historia de España

César Alierta dejó la presidencia de Telefónica en marzo de 2016, con 70 años, aunque permaneció un tiempo más como consejero del grupo. La operadora había sustituido en 2014 su blindaje por una aportación extraordinaria de 35,6 millones de euros, que cobró un año antes de su salida. A esa cantidad se le sumaron casi los 15 millones que acumulaba su Plan de Previsión Social de Directivos.

Además, se fijó una asignación anual adicional, de forma fija, de 500.000 euros por "su compromiso de contribuir de forma especial" a las relaciones institucionales del grupo. El ejecutivo zaragozano se garantizó una de las pensiones más altas de la historia empresarial española. Antes de él, hubo marchas muy mediáticas. Ángel Corcóstegui, exconsejero delegado de Central Hispano, recibió 108 millones de euros por su salida de la entidad tras la fusión con el Santander. Alfredo Sáenz recibió 88 millones en 2013 tras abandonar el Santander.

Abril-Martorell, algo más de 6 millones de euros

Fue en mayo cuando el consejo de administración de Indra aprobó el cese de Fernando Abril-Martorell como presidente ejecutivo. Según se supo, la decisión estaba tomada desde hacía semanas y se había negociado la rescisión del contrato con la condición de que la transición hacia la elección de un nuevo presidente se hiciese de manera tranquila. Una filtración sobre el nuevo candidato a la sucesión provocó el desplome de la compañía en Bolsa y precipitó los acontecimientos.

La compañía tecnológica le indemnizó con 3,1 millones de euros que se sumaron a los 2,32 millones por no competencia y un finiquito de 750.000 euros por no haberse cumplido los tres meses de preaviso estipulados.