Clara Alfaro, terapeuta de baños de gong: "Podemos armonizar cuerpo y mente a través de los sonidos"

  • "En mi primer baño me pareció oír los sonidos del universo y sentí que volvía a casa"

  • "Los griegos fueron los primeros en descubrir que con la música y la armonía el cuerpo sana"

  • Para experimentar un baño de gong no hay que meditar ni hacer yoga, solo tumbarse y dejar que el sonido nos envuelva

Sencilla, pero extremadamente poderosa. Oír la música emitida por un grupo de gongs es una experiencia subjetiva que nos puede llevar a oír el sonido de la creación o el de una playa paradisiaca. Cada persona la descodifica de manera distinta, pero los beneficios, descritos desde la Antigüedad, son los mismos: la armonización de cuerpo y mente. Hablamos con Clara Alfaro (@claragongsounds en Instagram), terapeuta especializada en baños de gong. A esta psicóloga, diseñadora de moda y emprendedora, la pandemia le mostró que era posible reinventarse haciendo aquello "que más le hacía vibrar el corazón".

¿Cómo llegas a los baños de gong?

En mi club de yoga, que precisamente se llama El gong, veo que un día van a hacer un baño de gong. Pregunté y me dijeron que era parecido a los cuencos tibetanos, pero más potente. Hice ese primer baño y fue una experiencia preciosa porque me pareció que los sonidos del universo, los sonidos de la creación estaban ahí. Sobre todo, tuve la sensación de que estaba volviendo a casa. Eso fue muy extraño tuve una conexión con el gong desde la primera vez.

¿Habías explorado antes este tipo de terapias?

Cuando era adolescente iba a un iridiólogo y naturópata. También he explorado la acupuntura, la kinesiología… Tenía algunos problemas de salud y gracias a estas terapias los he solucionado. Por cierto, ninguno de los profesionales a los que he acudido me ha dicho que dejase de ir a mi médico alopático. Ninguno se ha puesto en contra de la medicina tradicional. En cuanto a formación, he tenido varios maestros, pero en la actualidad tengo una visión más orgánica de la práctica, como la de Tom Soltron, Abby delSol y Don Conreaux.

¿A qué te dedicabas antes de los baños de gong?

Yo era diseñadora de una marca de zapatos llamada 5 y medio y emprendedora. Lo hacía todo, diseñaba, llevaba la contabilidad, las redes sociales… Era una especie de mujer-orquesta.

Y cuando te metes de lleno en los baños de gong, descubres el mundo de las vibraciones...

Yo estudié Psicología, y aunque no se estudia en la carrera, algunos de los médicos alternativos con los que había contactado me hablaron de Masaru Emoto. Él hace un experimento brutal: coge dos tarros de agua y los habla de manera distinta. A uno le habla bien, con palabras bonitas, y al otro le insulta y le dice que no vale para nada. Luego comprueba la estructura molecular en el microscopio y descubre que las moléculas del agua a la que le ha hablado mal están desordenadas, rige el caos, mientras que las moléculas del agua a la que le había hablado bien están ordenadas de manera geométrica, como en fractales. Nosotros somos 70% agua. ¿No será que las palabras bonitas emiten una vibración y las palabras feas emiten otra vibración y que eso afecta a la estructura molecular de las células?

En tu opinión, ¿el gong puede tener efectos positivos a través de sus sonidos?

Sí. Los griegos (por ejemplo, Pitágoras es uno de los autores que habla de ello) fueron los primeros en descubrir que con la música y la armonía el cuerpo sana.

¿Cómo tenemos que prepararnos para hacer un baño de gong?

Lo único que necesitas es tener ganas y no tener expectativas. Hay que venir vestido cómodo y abrigado. Cómodo porque vas a estar tumbado una hora y tienes que estar confortable. Abrigado porque cualquier tipo de relajación va a disminuir la temperatura corporal. Es conveniente traer o tener al alcance una manta. Te tumbas en una esterilla de yoga y en un cojín. No hay que saber meditar ni hacer yoga (no vamos a movernos) y algunas personas preguntan si se pueden dormir. Sí se puede. Aunque te duermas el sonido, sin que lo oigas de manera consciente, va a seguir haciendo su trabajo. Esa es la maravilla de esta terapia.

En los baños de gong hay que estar con las manos y los pies desnudos, o con calcetines, ¿por qué?

Todo el cuerpo tiene receptores de sonidos, pero donde más hay es en las plantas de las manos y en las palmas de los pies.

Decías que el gong, "sigue haciendo su trabajo", ¿de qué manera lo hace? ¿Cómo actúa?

Hay dos principios bajo los cuales trabaja el gong. Uno es el principio de resonancia holística y el otro es de la empatía. La resonancia holística dice que nuestro cuerpo es una gran orquesta y cada órgano es un instrumento. Si uno de los instrumentos está desafinado, la orquesta va a sonar mal. Va a haber algún tipo de enfermedad. Si nos vamos un paso más atrás, vemos que la física cuántica ya dice que la materia no es más que vibración. A una cierta frecuencia se hace materia, pero en verdad somos vibración y estamos hechos de diferentes vibraciones.

En el principio de arrastre o empatía, si un aparato emite una frecuencia y está cerca de otro aparato a la misma frecuencia, ese aparato va a sonar, aunque no lo toques. La magia del gong es que es el instrumento que mayor rango de armónicos produce. La habitación donde haces el baño se va llenando de distintas frecuencias armónicas, la secuencia Fibonacci que vibra en toda la naturaleza y todo el universo. Esa música armoniosa resuena en tu cuerpo.

En tu experiencia, ¿la música de gong logra armonizar nuestro cuerpo?

Sí, le ocurre lo mismo que a un diapasón. Si tus órganos emiten algunas de las frecuencias de la música de gong, comienzan a armonizarse. Lo que ocurre después de eso depende de cada cual. Cada uno tenemos nuestras heridas físicas o emocionales y saber cuál requiere la primera atención es algo que también es importante conocer.

¿Y cómo actúa en nuestro cerebro?

Nuestro cerebro emite ondas electromagnéticas. En los electroencefalogramas ya se ve que ante un ambiente hostil o estresante, por ejemplo, en el trabajo, el cerebro emite ondas beta. Son las ondas de cuando estamos alerta, como si estuviéramos en la selva esperando a que salte el león. Cuando estamos más tranquilos o en un ambiente más relajado, nuestro cerebro empieza a emitir ondas alfa. Al ir a dormir o si meditamos, el cerebro emite ondas tetha y en sueño profundo, y también los meditadores expertos, entran en delta. Beta es estrés, estamos centrados en el exterior. Tetha y delta significa que estamos centrados en el interior y estamos reparando tejido. No hay una sola criatura en la Tierra que pueda prestar atención al exterior y esté reparando tejido. O estás en modo estrés, puede ser incluso del bueno, o estás en relajación reparando tejido. El gong lleva a los estados alfa a todo el mundo y a muchos a las ondas tetha.

¿Siempre tocas la misma música?

No, sería imposible. Hay ciertas estructuras que hay que respetar. Por ejemplo, no puedes empezar una sesión con volúmenes muy altos. Empezar así puede implicar que alguien se levante y se vaya. Es muy desagradable pasar de cero a 100. Hay que subir el volumen e intensidad de manera paulatina. Con el volumen muy alto se rompen bloqueos, pero es algo muy subjetivo. Hay gente que le duele porque le está tocando una herida que no quería tocar.

¿Qué te dicen las personas que van a tus sesiones?

Me dicen que sienten que han desconectado. Hay casos emocionantes como el de una médico neumóloga que vino un día estresadísima, no he visto a nadie con más estrés en mi vida. Cuatro días más tarde del baño de gong me llama para decirme que después de dos o tres meses en los que prácticamente no vivía en casa atendiendo a enfermos de coronavirus, con tres hijos y una situación complicada, recién separada, la noche del baño de gong logró dormir 12 horas seguidas. Llevaba dos años sin dormir 12 horas seguidas. También me decía que en el trabajo estaba súper tranquila y que los compañeros la veían hasta más guapa. Me preguntaba divertida: "¿cómo les voy a decir a mis compañeros que me he dado un baño de gong?".

Supongo que van personas arrastradas por sus amigos y que no se entregan igual, ¿qué te dicen en esos casos?

Algunos me avisan incluso. Me dicen que han venido, pero que no se lo creen. Muchos de ellos se levantan doloridos, pero sienten que tenían que 'limpiar' algo que tenían ahí. Algunos me llaman y me dicen que llevan días "haciendo magia", que las cosas empiezan a salirles bien… Recuerdo a una persona que le sentó fatal el baño y tuvo una crisis curativa de dos días en la cama con dolores de todo tipo. Después de eso, se sintió en paz y empezó a tomar decisiones que no se había atrevido a tomar. Por cierto, todos los que lo pasan mal en la sesión repiten.

¿Cómo has vivido la pandemia y el confinamiento? ¿Cambió tu perspectiva vital?

Soy empática y sé que ha sido algo dramático para mucha gente, pero, personalmente, solo puedo estarle agradecida a la pandemia. Yo hacía los baños de gong como hobbie, casi a escondidas. A mí misma me parecía muy raro. ¿Cómo le digo yo a mi familia que hago esto? Mis cuatro amigas lo sabían, pero nada más. Si algo me ha enseñado la pandemia es qué es lo que de verdad importa. Y lo que de verdad importa es lo que hace vibrar mi corazón. Me lancé a asumir el fracaso empresarial de mi empresa anterior, a dejarme el pelo blanco y a ponerme a tocar gong.

¿Por qué te dejaste las canas? ¿Ha sido algo más que una decisión estética?

Fue por la pandemia. Aproveché ese momento. Yo me quería ver, quería ver lo que había debajo. Mi madre y las personas de la peluquería no querían que me dejara las canas, pero yo me veía guapísima. Fue el momento en que tomé conciencia de mi vida, quién era, lo que quería hacer… Ya no se trataba de dar un baño de gong a escondidas para gente rara… Y, fíjate, el universo me está ayudando. Doy baños de gong regularmente y quiero empezar nuevos proyectos. Además, lo más importante, tengo la sensación de aportar mi granito de arena, de ayudar.