El cambio radical de una instagramer dejándose crecer las canas durante 15 meses

  • Peinar canas no solo está de moda, es una actitud de empoderamiento vital. Y Therese, desde su cuenta de IG, está dispuesta a demostrarlo

Ya hemos hablado de las canas, ese rasgo de nuestra madurez que, cada vez más, está siendo utilizado por los senior para empoderar el valor de la edad y la experiencia. Un ejemplo es Therese, un ama de casa norteamericana cuya cuenta en Instagram es un homenaje al pelo blanco de la mujer. Con casi 1.400 seguidores, Therese se declara fiel adepta al gris desde agosto de 2018. No en vano su alias en IG es “Therese goes gray” (“Therese se vuelve gris”). Además de su devoción por las melenas silver, Therese también se define como paciente de rosácea. Sobre esto último, se declara textualmente “felizmente pillada”.

De la dulce Therese a la mujer sexy y empoderada

La evolución de esta norteamericana hacia las canas es una historia de éxito. 15 meses después de abandonar el tinte, su cabello y su piel irradian, paradójicamente, vitalidad. Si miramos la imagen de su transformación, veremos que paulatinamente ha ido abandonando su color castaño rojizo, que enmarcaba unos rasgos dulces y armoniosos, por una melena capeada, desenfadada, luminosa y... ¡sexy! La nueva Therese es una mujer que ha decidido coger por los cuernos el toro de la mediana edad. Mediana edad, sí; medias tintas, ninguna. ¿Y tintes? Mucho menos. En su transformación también ha sido determinante perder peso, aplicar cuidados de calidad en su cabello (atención a sus mechas platino) y gastar un puñado de dólares en labiales. Los que muestra en IG son de Charlotte Tilbury, una gurú del maquillaje, y ninguno cuesta menos de 50 euros. Desconocemos si su colorete es el Orgasmo de Nars, el más vendido del mundo, pero dada la lozanía de sus pómulos, creemos que sí.

Brad y Leo, mejor con unos años más

Lo de Therese no es solo una transformación estética. Cree firmemente que con los años ganamos todos y para ello en su cuenta de IG figura una foto de Brad Pitt y Leonardo di Caprio en su momento yogurín y ahora, en su apabullante madurez. No hay duda: mucho mejor con sus 50 y tantos, pese a las arrugas, algún kilo de más y algún pelo de menos. Therese está dispuesta a perdonárselo mientras, en otro rincón de su cuenta, publica su post más combativo: "cuantos más años cumplo, más pueden besarme el culo". Therese, desde ya, somos tus fans.

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