¿Pan duro? El truco definitivo para vuelva a ser comestible

  • Gracias a este práctico truco de cocina, sabrás cómo recuperar el pan duro.

  • Te contamos todos los detalles para que vuelva a ser tierno y esponjoso.

No hay nada como un buen pan fresco, que tenga la corteza crocante y el interior tierno. Cuando un pan está recién hecho y se encuentra en el mejor punto de su vida útil, nadie puede resistirse a un bocado. Caso diferente se da cuando han pasado varios días y este alimento se vuelve duro, seco y poco llamativo. En ese momento surgen dudas sobre qué hacer con esa roca que supuestamente es comestible. ¿Desecharlo? ¿Tostarlo? ¿Hacer una sopa de cebolla? ¿Torta de pan, quizás?

Casi por instinto, el siguiente paso es tirarlo directamente a la basura pensando que el pan duro no sirve para nada. La verdad es que se pueden hacer muchas cosas y con el que prácticamente podríamos alimentarnos durante toda una semana: desde migas hasta pan rallado pasando por torrijas.

Lo mejor, antes de revivir este pan, es que esté intacto, sin cortar. Si se trata de una pieza que ya fue cortada o rebanada, no quedará bien. Por eso, debería ser un pan que por algún motivo se olvidó en la despensa y ya pocos quieren clavarle el diente. ¿Te animas a recuperarlo siguiendo estos pasos?

Procedimiento para horno

  • En primer lugar abriremos la corriente de agua de manera que caiga lenta y constante (no importa si el agua está caliente o fría). Después pasaremos los extremos cortados de la barra debajo del grifo con el objetivo de humedecer la corteza sin que el interior llegue a absorber mucha agua. Otra opción es llenar una jarra de agua y mojar con ella la barra, tanto por encima como por debajo. Pero recuerda no empaparlo del todo, así que muchísimo cuidado con ponerlo en el grifo, tan solo se necesita humedecerlo un poco por los lados.
  • El siguiente paso es introducir la barra de pan humedecida en el horno de casa, calentado a 230 grados previamente durante unos cinco minutos. Una vez dentro bajaremos la temperatura hasta 150 grados. Es posible que debas hornear el pan durante 15 minutos: todo depende del tamaño de la barra y de la cantidad de agua que absorbió.
  • Disfrutar del pan como si lo hubieses acabado de comprar. Solo de este modo el pan quedará crujiente por fuera y blando por dentro.

Procedimiento para microondas

En caso de que tengas un pan de unos días que ha quedado blando, puedes optar por este truco: te ayudará a ponerlo nuevamente en utilidad logrando un delicioso pan crujiente con tan solo calentarlo unos segundos en el microondas.

Lo único que tendrás que hacer es introducir un vaso de agua junto al pan y calentar entre 20 y 30 segundos a máxima potencia. El agua absorbe la humedad que ha obtenido el pan, por lo que verás que obtienes un delicioso pan crujiente que parece recién salido del horno.

En cualquiera de los dos escenarios, al notar que dejó de emanar vapor y se encuentra tostadito, se debe sacar y reposar por varios minutos antes de comerlo. Seguramente agradecerá estas recomendaciones.

3 secretos para conservar el pan fresco por más tiempo

Antes de recuperar el pan duro con este truco infalible, os contamos tres secretos para conservarlo.

  • Bolsa de tela. ¿Dónde dejarlo entonces, ya que no en el frigorífico? En este sentido, lo más apropiado (salvo el caso ya citado del pan de molde) es lo clásico: las viejas bolsas de tela, donde el pan se guardaba antaño, y también en bolsas de papel, paneras o cajas de madera. Esos recipientes evitan que el producto esté expuesto de manera directa al aire del ambiente y, de esa forma, que pierda humedad y se seque demasiado rápido.
  • ¡Al congelador! El pan se puede congelar. Es el mejor método para conservarlo si no se ha de comer en los días siguientes a su elaboración. Si bien se recomienda no tenerlo congelado por más de cuatro semanas, que es el lapso durante el cual se pueden recuperar todas sus cualidades, se puede guardar de este modo por hasta tres meses. Superado este plazo, la textura, el sabor y otras características del pan original ya serán diferentes, en ocasiones incluso desagradables.
  • No cortar. La miga del pan, si está en contacto con el aire, se reseca mucho más rápido que la corteza. De hecho, esta última cumple la función de "proteger" la miga. Por lo tanto, cuanto más gruesa sea, posibilitará que la miga permanezca esponjosa durante mayor tiempo. Además, se seca más rápido el pan que tiene poca miga en relación con la cantidad de corteza. Esa es la causa por la cual las hogazas de pan de pueblo, por lo general, mantienen su frescura y sabor durante varios días más que las barras y las baguetes. Y es por estos motivos que conviene cortar solo las rebanadas que se han de comer, ya que las que quedan cortadas se secarán muy pronto. Otro consejo, sobre todo para el caso de los panes de hogaza, es guardarlos con la parte cortada hacia abajo, para que, al estar apoyada sobre el fondo de la bolsa u otra superficie, el contacto con el aire sea poco y, de ese modo, se reseque lo menos posible.