¿Adiós a las vajillas Duralex? Cierran su única fábrica

  • Las míticas vajillas de Duralex no se fabricarán en los próximos meses debido a los altos costes de producción

  • Su presidente ha destacado que será un parón puntual para "garantizar la continuidad" de la empresa

  • A partir del 1 de noviembre la única fábrica que tienen en funcionamiento en Francia dejará de producir sus vajillas

Si hay una vajilla mítica que ha pasado por cualquier casa española es la de Duralex, conocida por todas las generaciones por la cantidad de vidas que ha tenido y su reputación de vajilla irrompible. Son las vajillas que llenaron (y llenan) los estantes de las cocinas de nuestros abuelos, incluso las nuestras, y que ahora han pasado a llenar los estantes de algunas tiendas vintage. Sin embargo, su fabricación lleva años en la cuerda floja, especialmente tras la llegada de la pandemia, cuando en septiembre de 2020 la compañía entró en suspensión de pagos. Tras ser rescatada, se enfrenta a un nuevo revés ante los altos costes energéticos, un problema que les obliga a cerrar su única fábrica en funcionamiento durante varios meses.

Un parón temporal

La empresa ha anunciado que su fábrica en La Chapelle-Saint-Mesmin, que se encuentra a las afueras de Orleans, en Francia, se pondrá en pausa al menos durante los próximos cuatro meses, los que coinciden con los meses de invierno, ante el alza de los precios de la energía a los que no pueden hacer frente. Sin embargo, la compañía seguirá con la comercialización de sus productos con las existencias que tienen. 

Ya a comienzos de septiembre la misma empresa reconocía que barajaban poner en pausa el horno con el que fabrican sus míticas vajillas. En un comunicado durante aquellos días exponían que “producir con la tarifa de la energía al precio actual generaría pérdidas insostenibles. Limitar nuestro consumo de energía en este periodo nos permitirá preservar la actividad y el empleo de Duralex”.

En una entrevista con Catalunya Ràdio, el presidente de la empresa, José Luis Llacuna, habló de los principales problemas a los que se enfrentaban, explicando que en condiciones normales la fabricación de cristal de la vajilla representa entre el 5 y el 7% de los costes energéticos de la facturación, pero que “en este momento estamos en un 46%. El 46% de nuestra facturación es energía, y esto lo hace inviable”.

No cerrará

Ante el alarmismo, el mismo Llacuna ha querido aclarar que la empresa no va a cerrar, solo pondrá a descansar el horno unos cuantos meses “para garantizar la continuidad” de Duralex. El horno, eso sí, no se apagará por completo por razones técnicas y solo entrará en una fase de hibernación.

La empresa cuenta con unos 250 trabajadores y todos aquellos que estén en puestos de producción irán al paro unos meses a partir del 1 de noviembre, mientras que el resto seguirá trabajando con normalidad en sus respectivos departamentos.

Aún con estos problemas, la empresa se encuentra en pleno crecimiento de ventas tras cierto resurgimiento de la marca, especialmente en España, y esperan que sus cifras sigan en aumento. Sin embargo, pese a que crecen, aún no han recuperado las cifras de facturación de 2016 o 2017 tras haber entrado en quiebra en 2020.