Un paseo con duendes: la cueva española a la que se llega cruzando un bosque encantado

El paso del tiempo va creando y modificando la geografía y nos regala parajes únicos de los que podemos disfrutar. Algunos de esos lugares los encontramos a simple vista, mientras que a otros hay que investigar un poco para llegar hasta su ubicación y llegar hasta ellos, como pueden ser algunas cuevas que nos pueden sorprender al encontrarnos dentro un entorno espectacular que quizá no nos esperábamos, como puede ser la cueva de los Cristinos en el Parque Natural de la Sierra de Urbasa, en Navarra.

La cueva de los Cristinos

A veces la naturaleza es caprichosa y nos regala postales como la de la cueva de los Cristinos, unas de las bonitas de España. Además, su nombre tiene cierta historia, ya que en ella el general carlista Zumalacarregui tiraba a los soldados fusilados del otro bando, que eran conocidos como los cristinos.

La cueva puede visitarse y es de fácil acceso por unas escaleras empinadas que cuentan con el apoyo de unas cadenas, llegando primero a una zona amplia y al final a la sala donde se encuentra el lago, su principal encanto, aunque no el único. A lo largo de la cueva se pueden encontrar estalactitas y estalagmitas que forman columnas y siluetas también sobre las aguas del lago que en ocasiones recuerdan a figuras reales, creando una estampa que parece sacada de un cuento de hadas.

El bosque de Artea

Más allá de la espectacularidad de la cueva, llegar también es una experiencia curiosa de vivir, pues hay que cruzar el bosque de Artea, al que muchos denominan encantado, que está cerca de Larraona. Este bosque se caracteriza principalmente por estar lleno de hayas o robles y rocas que le dan un aspecto místico a la zona y da ese aspecto de bosque encantado al entorno.

Para llegar a la cueva se puede partir desde el pueblo de Larraona para hacer un recorrido de unos 7’5 kilómetros y una duración de unas tres horas contando con la ida y la vuelta, por lo que es una travesía sencilla en la que, además del bosque encantado de Artea o la cueva de los Cristinos, también se puede ver la ermita de San Benito.