Tras el megabrote de Mallorca, ¿cómo conciencio a mi hijo antes de las vacaciones con sus amigos?

  • El 'megabrote' de Mallorca ha disparado las alarmas y los padres temen por la salud de sus hijos durante las vacaciones con amigos

  • ¿Debo dejarle ir? ¿Dónde está el límite entre disfrute e irresponsabilidad? ¿Qué mensajes pueden ayudar a que me entienda?

  • La psicóloga Raquel Moyá nos da las claves para afrontar la conversación antes de que se vayan de viaje

Si no han acabado ya, la semana que viene será la última de exámenes para tus hijos universitarios. Después de un año de clases semipresenciales, con las mascarillas y la distancia presentes en todo momento, este verano, con una buena parte de la población adulta vacunada, se presenta como el de la vuelta a esa antigua normalidad que tanto echaban de menos. Viajes, fines de semana con amigos, fiestas en las piscinas… El megrabrote de Mallorca parece un presagio de lo que puede pasar con los que acaban de cumplir la mayoría de edad, estos meses de julio y agosto. Una situación que preocupa y mucho a los padres.

Roberto tiene 53 años y su hijo, Nacho, 21. Es el pequeño de la familia y el jueves hará su último examen de Derecho. Estudia en Madrid y, aunque es de Toledo, normalmente vive en una casa que la familia tiene en Pozuelo. Sin embargo, este año ha sido diferente. Solo tenía que ir a la Universidad una semana sí y otra no, por lo que ha estado a caballo entre ambas ciudades. Sus planes de verano son muchos y variados: una semana en Marbella, otra en Sanxenxo, un par de escapadas a Italia… "La verdad que me da bastante miedo todo lo que va a hacer mi hijo este verano. Veo que no va a parar por casa y aunque su madre y yo estamos vacunados, sus hermanos no lo están. No queremos decirle que no haga planes, no es justo, pero sí que le advertimos de que tenga cuidado con las macrofiestas, las discotecas y esas cosas. Es muy complicado, él nos dice que sí, que no seamos pesados, pero creo que más bien lo hace para que le dejemos en paz", nos cuenta Roberto.

La preocupación de este padre es compartida por miles de familias que se encuentran en la misma situación. Hablar con los hijos a ciertas edades puede ser más complicado de lo que parece. Recurrimos a Raquel Moyá, psicóloga y fundadora de ‘Y Psi Hablamos Psicólogos Online’, para que nos aconseje la mejor forma de afrontar la conversación sin generar disputas.

De la recomendación al rechazo, claves para evitarlo

Después del verano pasado, que fue una especie de edén en mitad de la pandemia, este llega con un tinte diferente. Se espera llegar a la inmunidad de rebaño en agosto y este julio los veinteañeros empezarán a ser inoculados, sin embargo, en ningún caso tendrán la pauta completa y muchas dosis se retrasarán a causa de las ausencias por vacaciones. Los jóvenes son conscientes de cuál es la situación actual, pero con sus mayores ya inmunizados han perdido el miedo al virus. Las ganas les pueden.

Hay que explicarles, o más bien recordarles, los riegos, pero no de cualquier forma porque ahora mismo les dan bastante igual. "Hazlo de manera despersonalizada, es decir sin emplear la segunda persona ni frases que empiecen por 'tienes que, deberías...'. Evita los imperativos. Más bien narra lo que está sucediendo de la forma más neutral posible y acudiendo a cifras y estadísticas. Los hijos tienden a rebelarse contra los imperativos, normas e intentos de coacción o chantaje emocional por parte de las figuras de autoridad", apunta la psicóloga.

Por eso, lo que mejor funcionan son las fórmulas que mencionan a sus iguales o a gente conocida. Al igual que cuando él te pide permiso para hacer algo, alegando que a algún amigo suyo le dejan sus padres, aprovecha la situación y haz tú lo mismo. "Para mover su empatía, lo entenderán mejor si los ejemplos hacen referencia a personas cercanas. Funcionan frases del tipo: 'piensa en cómo está Juan, lleva semanas en el hospital. Sería importante que a ti no te sucediera lo mismo', 'ayudándote a ti, también ayudas a tus amigos, y de esta forma podréis seguir haciendo todo lo que os gusta'… Hay que tratar de evitar el miedo en los mensajes, ya que pueden tomárselo como un reto y terminar haciendo lo contrario", recomienda Moyá.

Dejarles sin vacaciones: lejos de ser una opción

Las redes sociales, la televisión, las fake news, Tik Tok, amigos, vecinos… los jóvenes reciben tantos inputs que, en ocasiones, les es difícil marcar la línea entre el disfrute y la irresponsabilidad. "Debes marcarles claramente los límites de lo que ahora sí se puede hacer y lo que no. Creo que hay una infoxicación terrible. Y hay que tener en cuenta que, si ya a los adultos nos cuesta separar la paja del trigo, a los adolescentes más. Los padres deben informar correctamente y de forma clara a los hijos".

Sin embargo, el camino de la prohibición puede acarrear más disgustos que alegrías. El año ha sido muy duro en general para toda la población, pero especialmente para este colectivo que empieza a disfrutar de sus primeros años de libertad y entra en la adultez con ganas de que se les considere como tales. Deben poder irse de vacaciones, pero no como otros años. "Una buena idea es esperar a primeros de septiembre, también se pueden plantear escapadas en grupos más pequeños. La cuestión es aplicar soluciones de forma que sigan teniendo vacaciones, pero responsables. Por parte de los padres, es de suma importancia que se cercioren de los medios de transporte que van a utilizar y que se cumplen los protocolos", recalca la experta.

También es responsabilidad de los progenitores explicar bien y claramente cómo actuar y cómo no. "El principal problema al que se enfrentan esas generaciones es que, pese a que tienen acceso a mucha información, no tienen la capacidad de análisis de un adulto y terminan haciendo caso a lo que dice o hace la mayoría. Si esa mayoría está mal informada, se acaba convirtiendo en un grave problema", concluye Moyá.