Cómo evitar la fatiga (y dormirte) al volante: las recomendaciones de la DGT

  • Más de la mitad de los conductores no para en viajes largos

  • Pequeños truquitos previos evitarán que te invada antes el cansancio

  • Lo recomendable sigue siendo hacer una pequeña parada cada 2 horas o 200 kilómetros

Muchas noticias en los últimos días protagonizadas por la Dirección General de Tráfico (DGT) y es que la nueva ley de tráfico trae aparejadas muchas campañas de información y vigilancia sobre diversos aspectos de la circulación y, en esta ocasión, la DGT ha puesto el foco en los conductores que no descansan en viajes largos, y su lucha contra la fatiga no va a ser menor –eso dicen- que la que tienen contra la velocidad o el uso del móvil.

El Observatorio Español de Conductores del RACE (DUCIT) realizó recientemente una encuesta entre los conductores habituales y más de la mitad reconocieron que no descansan en los trayectos largos lo que recomiendan las autoridades, que es parar cada dos horas o 200 kilómetros recorridos.

Nervios por la preparación del viaje, pocas horas de sueño previo por hacer las maletas, preparativos de última hora, revisar mínimamente el coche, cargar combustible, comprobar limpieza de cristales y niveles de líquidos… el viaje de 500-600 kilómetros no se afronta en las mejores condiciones y, si durante el recorrido, no se efectúa ninguna parada, las posibilidades de sufrir un incidente son elevadas.

Según la revista de la Dirección General de Tráfico (DGT), la fatiga se relaciona hasta con el 30% de los accidentes de tráfico, por lo que resulta un factor de riesgo más que importante y peligroso. Se puede llegar a alterar la capacidad auditiva y visual del conductor. Sus movimientos pueden ser más lentos y menos eficaces. Todos estos factores pueden influir en el tiempo de reacción del conductor ante cualquier imprevisto.

Para paliar estos problemas que nos pueden costar la vida, la DGT nos da unos consejos para combatir la fatiga al volante:

DORMIR

Antes de viajar, lo ideal es dormir, al menos, entre 7 y 8 horas. Esto es lo ideal, aunque todos sabemos que, en ocasiones, esto no es posible. Y por cierto, no es nada recomendable ponerse en marcha después de una jornada de trabajo… y el que suscribe lo ha hecho alguna vez. Errare humanum est.

TEMPERATURA

Generalmente, en verano se emprenden gran cantidad de viajes con temperaturas muy altas y además, soportando bastantes horas de viaje con el sol en la cara, por lo que es recomendable regular y tener bajo control la temperatura del vehículo. Lo ideal es mantener una temperatura agradable, alrededor de los 24 grados –yo diría, a título personal, que un par de grados menos es incluso mejor-, y ventila el coche de vez en cuando para evitar sequedad en el interior.

SÍNTOMAS

Conocerlos es la mejor forma de prevenir la fatiga: malestar físico, parpadeo constante, calambres, errores en la conducción, ‘automatismos’ sin percibir la situación del tráfico… a la mínima que detectes alguna de estas sensaciones, lo mejor es detenerte en una estación de servicio y relajarte unos minutos.

PARADAS

Durante el viaje, pare y descanse cada 2 horas o cada 200 kilómetros y aproveche para estirar las piernas. Si viaja con niños, lo ideal es que estos también puedan salir, hidratarse y corretear un rato, en función de la edad.

HIDRATACIÓN

Manténgase bien hidratado (agua o refrescos). La falta de líquidos provoca una reducción de la atención, dolor de cabeza y cansancio muscular. Diversos estudios de estamentos autorizados aseguran que descanso y consumo de café reduce un 36% los despistes, un 26% la sensación de somnolencia y aumenta un 8% el tiempo de reacción. Incluso el azúcar de los refrescos, aunque no es el alimento más sano del mundo, ayuda a aumentar la atención al volante.

NO AL ALCOHOL

Nunca beba alcohol si va a conducir, y consulte a su médico si está tomando medicamentos. Quien dice alcohol, dice drogas, medicamentos que puedan producir somnolencia… a estas alturas de la película es triste que tengamos que seguir avisando de que, al volante, lo mejor, es 0,0 de alcohol.

Como últimos comentarios, enfatizar que la fatiga altera la capacidad auditiva y visual (que puede volverse borrosa). Los movimientos serán más lentos, menos precisos y menos eficaces. El comportamiento también será diferente: conduciremos de manera automatizada y menos activa. Al disminuir la cantidad y la calidad de la información que recogemos, será fácil que malinterpretemos las situaciones de tráfico. Todo esto hará que nuestro tiempo de reacción ante cualquier imprevisto sea mayor y estemos más cerca de la fatalidad.