Manual de trucos para quitar abolladuras al coche: ocho formas de ahorrar dinero y dejarlo impecable

  • Te puedes ahorrar un buen dinero si sigues alguno de estos métodos para quitar abolladuras

Bien por nuestra propia impericia al volante, bien porque alguien nos ha querido obsequiar con un 'regalito', raro es el que se libra a lo largo de su vida de tener una abolladura en el coche.

A veces no es necesario pasar por el taller para arreglar el entuerto. Si el golpe es severo, con una estética en la chapa similar al papel arrugado y hay desconchones de pintura, nadie te va a librar de pasar por tu taller de confianza. En cambio, si ha habido 'suerte' y el bollo es homogéneo y no hay problemas de pintura, o estos son relativamente superficiales, quizá con un poco de maña y estos consejos que te vamos a dar a continuación, podremos ahorrarnos unos valiosos euros.

Hace unas semanas, en el reportaje sobre cómo arreglar rayones en nuestro coche, contamos muy por encima nuestra experiencia con un Fiat 500 en el que alguien se apoyó con cierta violencia (adjuntamos foto) y con un buen cubo de agua muy caliente y esmero casi quirúrgico a la hora de golpear los laterales de la chapa, pudimos recuperar la forma original. Teníamos preparados una ventosa y un desatascador de fregaderos por si el agua caliente no era suficiente, pero no tuvimos que hacer uso de él. Siempre ayuda que cuanto más suaves y redondeados sean los bordes de la abolladura, más fácil será tener éxito y dejar impecable nuestro coche.

Los ocho mejores trucos, de mayor a menor

Agua caliente

El calor es fundamental en cualquier proceso que desarrollemos. El barniz de la pintura es frío, poroso y quebradizo. Sólo con calor podremos hacer más maleable y elástica la superficie para trabajar sobre ella. Como hemos avanzado ya, este método es el más eficiente y fácil de utilizar cuando la abolladura es leve y redondeada. La técnica es fácil: verter agua hirviendo sobre la superficie y golpear alrededor de la zona para que la chapa 'salte' y recupere su forma habitual. Funciona. Cien por cien testado.

Desatascador

A veces el uso del agua caliente es insuficiente y debemos 'ayudar' a la chapa a recuperar su forma original. Tras hidratar y calentar la zona convenientemente con el agua a la temperatura más elevada posible, colocaremos el desatascador en el centro de la zona afectada, haremos el vacío y tiraremos con fuerza. Es posible que no quede del todo perfecto, pero seguro que la zona afectada recupera casi su forma primigenia.

Hielo seco

Provistos de unos buenos guantes, debemos situar el trozo de hielo seco en contacto con la superficie a arreglar. Después de un buen rato la teoría dice que la chapa acabará contrayéndose y 'saltará' hacia afuera gracias a la diferencia de temperatura. Cuanto más homogénea sea la zona dañada, mejores resultados obtendremos.

Secador de pelo

De nuevo hemos visto algún vídeo en Youtube con esta técnica cuasi milagrosa. Conectamos el secador de pelo a máxima intensidad con todo el calor que sea capaz de emitir. Calentamos la zona durante unos minutos y rápidamente aplicamos aire frío con una manguera de aire comprimido, o con el propio secador si dispone de esta función. El cambio brusco de temperatura debe hacer que la chapa vuelva a su sitio.

Aspirador

Si el bollo es más grande o más profundo, pero con aristas redondeadas y 'limpias' podemos contar con una aspiradora, cuanto más potente, como siempre, mejor. Con la ayuda de un cubo de plástico, al que practicaremos un agujero en el fondo del tamaño del tubo de nuestra aspiradora, sellaremos la junta con buenas dosis de cinta aislante. Adherimos lo mejor posible el borde del cubo a la zona del golpe, si podemos con la misma cinta adhesiva, tanto mejor. Conectamos a la máxima potencia la aspiradora y su poder de succión debería ser capaz de recuperar la chapa con bollos pequeños, medianos, y alguno de tamaño considerable.

Pegamento termofusible

Estos días está corriendo como la pólvora un vídeo en redes sociales en el que se soluciona una abolladura bastante picuda con esta técnica. En él vemos que, con la zona perfectamente limpia, en el centro del bollo adherimos, previa aplicación de calor para derretir la punta, barras de pegamento termofusible –encontramos en internet con facilidad un pack de una docena de barras por menos de 10 euros en cualquier portal de venta a distancia-.

Hacemos una línea con varias barras hasta cubrir el diámetro del golpe justo en su centro. Una vez secas, tiramos con fuerza de las mismas para atraer la chapa hacia nosotros. Cortamos la barrita lo más al ras posible de la carrocería y de nuevo aplicamos calor, vale un secador, para hacer que el pegamento se pueda quitar de manera fácil como una pegatina gorda. Los resultados son sorprendentes. Cuando el formato del pegamento termofusible es otro, y viene en tubo, podemos poner unos corchos o taco de madera adheridos con el pegamento, y unos clavos cruzados para luego poder tirar de ellos. También se puede quitar el resto de pegamento con un poco de alcohol y frotando bien.

Desmontar guarnecido

Los riesgos de que el interior del coche no quede igual que al principio son altos, así que sólo debemos acometer esta reparación si somos conscientes de lo que hacemos y estamos preparados para ello, con las herramientas adecuadas para el caso. Destornilladores, palancas y martillos de goma serán de gran utilidad en una operación en la que hay que tener un cuidado enorme al soltar los remaches de los paneles de las puertas y no partir los clips que nos ayudarán a volver a montar el revestimiento interior. De nuevo aplicaremos calor en el interior y con la ayuda del martillo intentaremos recuperar la forma original. Lo mejor es con un martillo de goma, pero a veces, si la zona es complicada en su acceso, con una barra recubierta con alguna superficie más blanda nos será de ayuda. Ojo y no golpear en exceso, pues podríamos lograr el efecto contrario y abombar la chapa. Cuidado al montar el guarnecido de nuevo y atención a la lámina impermeable para que no entre agua en el túnel de lavado más tarde.

Masilla, lija, barniz...

Esta opción es la que se emplea en los talleres cuando el golpe es severo, y sólo si estamos muy cerca de ser profesionales de esto o somos muy manitas debemos atrevernos. Además, debemos contar con herramientas específicas que no son precisamente baratas, como una buena lija mecánica, además de masilla de calidad, barnices, la pintura adecuada... Hay que lijar previamente el barniz de la zona completamente. Aplicamos una capa de imprimación, rociamos la pintura del vehículo, lijamos, ponemos la masilla… en fin… mi consejo aquí, claramente, es llevarlo al taller y evitarte el trabajo que puede ser, en muchos casos, en balde.

Suscríbete aquí y compartiremos contigo las mejores historias Uppers

Temas