Los mensajes sobre tu salud que se esconden tras cada visita al baño

  • La escala de Bristol habla de siete tipos de heces y de cuáles están asociadas a un estado de buena salud

  • La médico naturópata Nigma Talib resume la escala con pautas fáciles para que puedas saber cómo estás por dentro

  • Algunas de estas señales siempre deben confirmarse con otras purebas médicas

¿Sabías que cuando vas la baño el intestino te está hablando? Solo unos pocos conocen este lenguaje. La escala de Bristol es la herramienta habitual para saber descifrar las señales de las deposiciones. Esta escala habla de siete tipos de heces y de cuáles están asociadas a un estado de buena salud. Antes de llegar a Bristol, la Medicina Tradicional China y la Ayurvédica ya habían detectado lo importante que era conocer los tipos de excrementos para conocer el estado físico de una persona.

Qué nos falta y qué nos sobra

La médico naturópata Nigma Talib también lo sabe. Esta experta, conocida por su clasificación de los tipos de piel según consumamos más gluten, alcohol, azúcares o lácteos, también centra en las heces la principal fuente de información para saber cómo estamos, qué nos falta y qué nos sobra. Al margen de la Escala de Bristol, Talib ofrece un planteamiento más práctico para que con unas cuantas pautas puedas descifrar los temas de salud que aparecen en los excrementos. Así lo ha hecho en uno de sus reels de Instagram.

No es extraño. La microbiota del intestino, esos millones de bacterias que previenen la colonización por otros microorganismos patógenos, ayudan a digerir los alimentos, producen vitaminas B y K y estimulan el sistema inmune, es importante. Si no está en buen estado, no podremos estar bien. Y las deposiciones son, quizá, la muestra más clara de cómo anda nuestra microbiota. Así que, apunta y ten en cuenta estas pautas la próxima vez que vayas al baño.

Forma redondeada

Si esa es la forma de la deposición, probablemente se debe a un exceso de proteínas y a una carencia de fibra. La solución, por tanto, es incrementar el consumo de frutas y verduras y a tomar un rango más amplio de proteínas: no solo las animales, como la carne, sino también las vegetales, como las legumbres, que, además, contienen mucha fibra.

Las heces redondeadas también pueden indicar en algunos casos falta de hidratación y puede ser síntoma de estreñimiento. En este caso, hay que incrementar la ingesta de agua, caldos e infusiones. Los zumos son menos recomendables por su alto aporte en azúcares. Tampoco es recomendable ni el alcohol ni las bebidas carbonatadas.

Flotante

Cuando la deposición parece flotar en el agua del inodoro puede señalar falta de bilis, demasiados gases y demasiada grasa, lo que indica que a nuestra dieta le sobran las comidas pesadas, con exceso de lípidos y difíciles de digerir.

Los gases también pueden producirse por una masticación insuficiente e inadecuada. La digestión comienza con la masticación; por tanto, si masticamos poco los alimentos, el sistema digestivo va a tener que trabajar más para procesarlos y van a generarse más gases. Por último, la bilis se libera en la vesícula biliar para digerir las grasas. Si no producimos la suficientes, nuestro aparato digestivo será incapaz de absorber las grasas y las vitaminas solubles en grasa: A, D, E y K, relacionadas con el envejecimiento, la vista o la coagulación de la sangre.

Con forma de oruga

Si las heces tienen forma de gusano u oruga, lo más probable es que haya falta de agua y también indicios de estreñimiento. Para arreglar la primera cuestión, como ya indicábamos, beber mucha agua y otro tipo de líquidos como infusiones o caldos de verduras. Lo ideal es tomar de 1,5 a 2 litros de agua por día, dependiendo del peso. Según la OMS, un adulto sano necesita unos 35 ml de agua al día por kilo de peso. Según esto, una persona de 50 kilos necesita 1,7 litros; una de 60, 2,1 litros; una de 70, 2,4 litros; y una de 80 kg, 2,8 litros.

Para prevenir y paliar el estreñimiento, fibra, fruta, verduras y yogures que ayuden a reponer la flora bacteriana. Además, es bueno tomar aceite de oliva, aguacate, por sus ácidos grasos esenciales, y avena. Por el contrario, es mejor evitar los procesados y la comida rápida.

En modo papilla

Lo que se conoce como 'suelta' o en 'descomposición'. Aquí ya empiezan a saltar algunas alarmas. Lo primero que puede indicar es ansiedad, un estado emocional que arrasa el sistema inmune. La ansiedad lleva aparejados otros síntomas, como el exceso de cortisol, la hormona asociada a los estado de angustia que puede llevar a la inflamación crónica.

También puede ser señal de alguna infección, de alguna intolerancia alimentaria o de exceso de magnesio, un micronutriente presente en los bivalvos y en el marisco. En los últimos años, también se ha prescrito como complemento alimenticio para atenuar los síntomas de fatiga. En este caso, sería necesaria análisis médicos posteriores para saber si hay realmente alguna intolerancia o infección.

Con otros 'invitados'

Como experimentamos en un simple catarro, el cuerpo humano es una fábrica de moco. Estas sustancias son la respuesta del cuerpo cuando quiere defenderse de una situación anómala o mostrar algún momento especial de nuestra fisiología. Cuando las mujeres ovulan, por ejemplo, el flujo se recubre de moco y cuando hay algún tipo de infección en un órgano, nuestro cuerpo va a fabricar ese moco para protegerlo.

Por tanto, las deposiciones con moco muestran la existencia de una infección, algún estado inflamatorio de los intestinos y puede ser indicio de la enfermedad de Crohn, un extremo que habría que confirmar en otras pruebas médicas.