Norovirus, el nuevo virus de China que afecta más a niños y mayores: qué le diferencia del coronavirus

  • Cuando parecía que lo sabíamos todo del coronavirus, desde el país asiático llega una nueva enfermedad contagiosa: el norovirus. Te contamos qué comparte con el patógeno que provoca la Covid, cuáles son sus síntomas, cómo superarlo y cómo prevenirlo.

China vuelve a ser noticia por un tema relacionado con la salud. En este caso, se trata de un nuevo patógeno que afecta especialmente a niños y personas mayores. A finales de noviembre, se conoció un brote de norovirus que afectó a 50 niños de una escuela en Zingong, en la provincia de Sichuan. Afortunadamente, todos los contagiados van recuperándose, pero este brote ha dado el pistoletazo de salida a una serie de contagios que ya se están produciendo en varias escuelas y universidades del país.

¿Qué son los norovirus?

Según Medline Plus, la enciclopedia médica online del gobierno de Estados Unidos, los norovirus son un grupo de virus relacionados cuya manifestación patológica es la gastroenteritis, la inflamación del estómago y los intestinos. Estas infecciones, que solo en Estados Unidos producen el 50% de los brotes de gastroenteritis por intoxicación alimentaria, pueden ser graves, sobre todo para niños pequeños y personas mayores, y, además, arrasan con la microbiota del sistema digestivo. Es decir, el malestar digestivo persiste durante varios días, una vez superados los síntomas más importantes.

Síntomas: malestar general y trastornos digestivos

Los síntomas más comunes de una infección por norovirus son diarrea, náuseas y vómitos, dolor de estomago y otros síntomas asociados, como fiebre, dolor de cabeza o en otras partes del cuerpo, además de una sensación general de malestar. Aunque el coronavirus también puede ocasionar problemas digestivos, además de fiebre, la diferencia es que el norovirus nunca compromete el sistema respiratorio, por lo que nunca produciría tos, disnea (dificultad para respirar) o dolor de garganta.

¿Por qué más a niños y a mayores?

Es otra de las diferencias respecto al coronavirus. En esta enfermedad los niños sufren menos contagios, a diferencia de las personas mayores. Sin embargo, el norovirus sí puede afectar ambos grupos de manera grave. La causa es que los vómitos o la diarrea pueden provocar deshidratación, y la pérdida de líquidos perjudica al funcionamiento del organismo, sobre todo las funciones cognitivas y cardiovasculares. Por otra parte, la microbiota queda dañada más allá del episodio de gastroenteritis, que puede llegar a durar diez días. Esto implica que durante algún tiempo los convalecientes no van a ser capaces de absorber los nutrientes de los alimentos. En las zonas con dietas menos ricas o variadas, puede influir en la aparición de enfermedades carenciales.

¿Cuál es el tratamiento?

No hay un medicamento que acabe con este virus. Solo podemos paliar la sintomatología y evitar la deshidratación y el daño de la microbiota. El tratamiento, por tanto, incluye descanso y beber muchos líquidos para prevenir esta deshidratación. El descanso es importante porque gracias a él se estimula el sistema parasimpático, encargado de resetear y poner en marcha nuestros mecanismos de curación. La dieta debe ser blanda para no someter al sistema digestivo a mayor presión y debe suplementarse con prebióticos y probióticos para recuperar la flora bacteriana.

¿Cómo se contagia?

Al igual que el coronavirus, el norovirus tiene la capacidad de propagarse con mucha facilidad. El virus suele pasar a través del agua y, de ahí, a los alimentos o directamente a las personas, si el agua contaminada se bebe. El contagio también puede producirse al consumir productos contagiados, tocar superficies que estén contaminadas o teniendo contacto con una persona infectada por el virus. Una simple partícula de las miles de millones que se libera cuando se enferma por el virus puede producir la enfermedad en cualquier persona.

¿Cómo prevenirlo?

Para prevenir el contagio por norovirus, tenemos que emplear todas las medidas que ya conocemos para frenar el coronavirus: limpieza de manos exhaustiva y frecuente, limpieza y desinfección de las superficies que han estado en contacto con la persona contagiada y desinfección de los alimentos que vayamos a consumir, sobre todo si se comen en crudo, como son muchas frutas y hortalizas. Estas medidas son las que habitualmente deben emplearse ante cualquier enfermedad infecciosa.

Otra medida fundamental es mantener limpios cocinas y baños y, sobre todo, bajar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena. Las heces son un vehículo de transmisión de ambos virus (noro y coronavirus) y los aeorosoles que se forman con el agua de las cisternas pueden contribuir a la expansión de estos patógenos.