Robert Smith quiere frenar los precios abusivos de sus conciertos: la intrahistoria de la 'Guerra Santa del Rock 'n' Roll' contra las promotoras

En unos tiempos en los que los precios de las entradas de los conciertos están por las nubes, Robert Smith, el icónico líder de The Cure, ha asumido la voz de la resistencia popular plantando cara a la plataforma de venta de entradas Ticketmaster a cuenta de la política de precios dinámicos ("una estafa codiciosa") y los abusivos gastos de gestión. Su airada protesta parece haber dado resultado, pero el músico no ha sido el primero en alzar la voz contra los desmanes del gigante de la industria de la música en vivo, una batalla que viene de lejos y tiene su propia historia.

La cruzada del autor de 'Boys don't cry' comenzó cuando muchos fans de su banda empezaron a quejarse de las dificultades para conseguir entradas para sus conciertos. No fueron pocos los que se lamentaban de que los gastos de gestión llegaban a duplicar y triplicar los precios de los tickets. Smith admitía ante sus fans en las redes sociales que él tampoco entendía nada: "He estado preguntando cómo se justifican. Si obtengo algo coherente a modo de respuesta, os lo haré saber a todos”.

Devolver el dinero a los fans

Tras ponerse en contacto con la plataforma, y tras una larga negociación, finalmente llegó a un acuerdo: "Ticketmaster ha aceptado que las comisiones que cobraron son demasiado altas, y por ello, en un gesto de buena voluntad, ha ofrecido un reembolso de 10 dólares por cada entrada (de precio bajo) comprada con cuenta de fan verificada, y otro de 5 dólares al resto, para todos los shows de The Cure en todos los recintos. Si ya compraste una entrada recibirás un reembolso de manera automática". La plataforma también prometió bajar los costes en futuras localizaciones.

Se trata de todo un triunfo, grande o pequeño según el prisma desde el que se mire, pero que señala un posible camino a seguir para combatir los abusos del monopolio de Ticketmaster y Live Nation, fusionadas en el año 2010. Y posiblemente no habría sido posible sin el esfuerzo y el recuerdo que dejó Pearl Jam cuando en 1994 se embarcó en una batalla contra el gigante de la industria que la revista 'Time' bautizaría como la 'Guerra Santa del Rock 'n' Roll'.

La mayor batalla del rock

La banda de Seattle estaba en la cumbre de su popularidad, a punto de lanzar 'Vitalogy', cuando se enfrentó a Ticketmaster, ya entonces el mayor distribuidor de entradas para deportes y espectáculos en EEUU, esgrimiendo que los precios que imponían para sus conciertos eran demasiado caros para los fans. La banda de Eddie Vedder no quería cobrar más de 18,5 dólares por entrada y que los gastos de gestión no llegaran a los dos dólares. Ticketmaster se negó y el grupo canceló la gira, poniendo en riesgo su propia carrera.

Pearl Jam llevaron a los tribunales a Ticketmaster en virtud de la Ley Antimonopolio y recibieron la solidaridad de otros artistas como R.E.M, Neil Young o Aerosmith. Mientras, la banda trató de gestionar una gira por su cuenta, pero se encontró numerosos problemas: desde impresión masiva de entradas falsas a la mala climatología, pasando por la escasa disponibilidad de recintos que no estuviesen controlados por Ticketmaster. "Teníamos que probar que podíamos girar por nosotros mismos, pero eso casi nos mató”, explicó años después Jeff Ament.

Para colmo, todo el proceso legal terminó mal para Pearl Jam, que no solo acabaron perdiendo el juicio, sino que se vieron obligados a reservar tramos de su siguiente gira con Ticketmaster.

La historia interminable

Los de Seattle no tuvieron más remedio que asumir que, aunque tengas un principios y trates de honrarlos, la música es también un negocio. Por su parte, Ticketmaster ha seguido haciendo de las suyas sin dejar nunca de crecer. Según apunta la cuenta de Twitter Música Ligera, la empresa pasó de vender 52 millones de entradas en 1994 a casi 500.000 millones en 2018.

Con los años han sido frecuentes los colapsos de la web ante la demanda masiva y los 'sold out' en cuestión de minutos mientras las entradas aparecían inmediatamente en portales de reventa asociados como Seatwave. Meses atrás era Taylor Swift quien cargaba contra el gigante del entretenimiento debido a la saturación de la web que dejó sin entrada a multitud de sus fans. La batalla continúa y pequeñas victorias como la obtenido por Robert Smith quizás no sirvan para cambiar el panorama general, pero merecen ser celebradas.

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