¿Qué son los Token? Así es la venta de archivos digitales que podría hacerte rico y que ha dividido a las redes

  • En los últimos meses, ha surgido una nueva línea de mercado en el sector de las criptomonedas que aspira a revolucionar el mundo del coleccionismo

  • Los Token no fungibles, o NFT en sus siglas en inglés, son un activo digital creado para aumentar el valor de los bienes intangibles

  • El impacto ambiental de este tipo de archivos ha dividido a la comunidad de artistas digitales

El mundo de las criptomonedas está más movidito que nunca. Después de que Elon Musk publicase diversos tuits sobre las posibilidades de comprar vehículos en Tesla a través de bitcoins, el valor de estas divisas virtuales se ha visto envuelto en un complejo sube y baja que parece que no va a detenerse próximamente.

El CEO de Tesla, uno de los hombres más influyentes del sector, ha logrado llevar esta criptomoneda a una cifra récord allá por el mes de marzo, cuando anunció que la compañía aceptaría el pago de estas divisas, solo para hundirla meses después, en mayo, al declarar que la firma de vehículos electrónicos dejaría de admitir las bitcoins como método de pago, y volver a impulsarla, de nuevo, en junio, cuando afirmó que Tesla volvería a aceptar estos pagos si se lograba reducir el impacto medioambiental del minado de criptomonedas.

Las acciones de Elon Musk, si bien son legales, han abierto un interesante debate en Wall Street y provocado la ira de varios inversores, que han criticado la influencia que el magnate ejerce sobre este tipo de divisas. Algunos, incluso, han llegado a echarle en cara que han perdido dinero por culpa de sus comentarios. Y es que, a pesar de que los comentarios del magnate suelen centrarse en el bitcoin, la divisa virtual más grande de todas, su influencia es tal que acaba repercutiendo en el valor de otras criptodivisas menos conocidas, como ether, de la red ethereum, o cardano, que han registrado subidas tras su último comentario.

Sin embargo, y a pesar de este sube y baja continuo, en los últimos meses ha surgido un nuevo campo de inversión en el sector de los activos digitales, una línea de mercado dispuesta a revolucionar el mundo del coleccionismo y que ha dividido a las redes sociales entre partidarios y detractores: los Tokens no fungibles, también conocidos como TNF o NFT por sus siglas en inglés.

¿Qué es un Token?

Si has seguido las redes en los últimos meses, es probable que te hayas cruzado con alguna que otra noticia sobre estos activos. ¿Recuerdas el anuncio de que Mike Winkelmann, el artista conocido por el nombre de Beeple, había ganado millones por la venta de su cuadro “Todos los días: los primeros 5.000 días” ("Everydays - The First 5000 Days", en su título en inglés)? ¿O esa otra en la que se decía que un cromo virtual de Cristiano Ronaldo había sido vendido por casi 300.000 dólares? Pues en ambos casos, en realidad, lo que se estaba vendiendo era un Token no fungible, un nuevo activo digital creado para asegurar la autenticidad y singularidad de los bienes intangibles y, así, aumentar su valor.

Estos NFTs se crean a través de la tecnología blockchain, y recogen toda la historia del activo, desde quién y cuándo lo han creado hasta el nombre del nuevo propietario o el precio. De este modo, se le otorga una unicidad que eleva su precio, ya que no habrá, en todo el vasto mundo de internet, otro activo con sus mismas características. Además, al ser un token no fungible, este tipo de archivos no pueden reemplazarse ni intercambiarse: son únicos.

En cierto sentido, comprar un NFT guarda semejanzas con comprar el original de una obra de arte. Cualquier persona puede tener un print o una copia, incluso una fotografía, de, por ejemplo, un Picassso, pero solo una persona en el mundo podría tener el Picasso original.

Sin embargo, a diferencia del Picasso, que puedes palpar, los NFT no pueden tocarse. Son, como decíamos, bienes intangibles que viven en el mundo digital, que pueden comprarse o venderse, pero que nunca abandonarán la red para adornar nuestra pared, por ejemplo. ¿Hay algo que impida que la gente copie este arte digital? No. Al comprar un NFT, tú te haces con un certificado digital que refleja que esa obra te pertenece, pero cualquiera podría reproducirla. Y aquí empieza el debate.

¿Estafa u oportunidad de negocio?

Para muchos artistas digitales, los NFT han supuesto una oportunidad de negocio. Gracias a esta nueva tecnología, dicen, pueden cobrar un precio justo por su arte, generar unas ganancias que, de otro modo, no podría generar y, en definitiva, vivir mejor. Para ellos, estos token no fungibles son un método para dar valor a su trabajo, tantas veces infravalorado, y de ganarse la vida dentro de un sector precario e inestable.

Sin embargo, para otros muchos, estos NFT son poco menos que un fraude, una especie de engañabobos que, además, tiene un grave impacto medioambiental. ¿El motivo? La desproporcionada cantidad de energía que se necesita para crear estos archivos, y su consecuente huella de carbono, una polémica que envuelve a toda la tecnología blockchain.

Actualmente, no existen cálculos precisos que establezcan cuánta energía gasta este tipo de tecnología, pero sí hay varios estudios que intentan ponerle un precio. Uno de ellos es el Índice sobre consumo eléctrico del Bitcoin, una investigación de la Universidad de Cambridge que señala que la energía necesaria para mantener la red bitcoin durante un año es igual a la que se utiliza en Noruega. En el caso de los NFT, que utilizan la red Ethereum, se calcula que consumen en un año lo mismo que toda Bulgaria, según el Índice de Consumo energético de Ethereum creado por Digiconomist.

Los datos no son más que investigaciones, pero sirven para abrir debate: ¿merece la pena pagar tanto por un archivo no tangible que cualquiera podría reproducir si, en el proceso, también contribuyes a acelerar el cambio climático? Cada cual, que saque sus conclusiones.