Carne roja y cáncer, ¿en qué quedamos? Un nutriente mejora la respuesta inmunitaria

Hay consejos nutricionales claros que intentamos aplicar a nuestra dieta. Uno de ellos es que la carne roja, por mucho que nos guste, debe dosificarse su consumo para que sea puntual, ya que son muchas las investigaciones que la han asociado a un mayor riesgo de mortalidad, además del ya existente ante el riesgo de favorecer la aparición de determinados tipos de cáncer. Sin embargo, un nuevo hallazgo sugiere que un nutriente presente en la carne de vaca y los lácteos puede tener potencial en la respuesta inmune contra el cáncer.

El propio bioquímico Valter Longo, uno de los mayores expertos del mundo en medicina tumoral contaba hace unos meses en una entrevista con Uppers que en su despensa “nunca van a encontrar leche, carne roja, dulces y chuches, ni grasa animal”. El experto va en línea a lo aconsejado y lo que también señalan los expertos detrás del estudio mencionado, publicado en la revista Nature.

Destruir células malignas

Los científicos de la Universidad de Chicago descubrieron, tras varios estudios, que el ácido transvaccénico, un ácido graso trans presente en la carne de vaca o la leche, cuenta con un gran potencial como suplemento dietético para reforzar el impacto de la inmunoterapia en oncología. Y hablan de suplemento porque los mismos autores de la investigación creen que hay que tener prudencia, pues esto no significa que comer más carne roja sea más sano, sino que hay un nutriente en ella que es beneficioso.

Los autores de la investigación revisaron más de 200 nutrientes procedentes de la dieta que circulan por nuestra sangre con el objetivo de conocer cuáles podrían influir en la inmunidad antitumoral. Fue así como descubrieron que el ácido transvaccénico (TVA) puede promover la capacidad de unas células concretas, los linfocitos T CD8+, para introducirse en los tumores y destruir las células malignas.

“Solo el 19 o el 12% del TVA de la dieta pueden convertirse en ácido ruménico por humanos o ratones, respectivamente, por lo que el TVA no es un nutriente típico. Nuestro estudio muestra que TVA tiene funciones reguladoras”, comenta Jing Chen, autor del estudio y profesor del Departamento de Medicina y Director del Centro de Investigación de Metabolómica del Cáncer de la Universidad de Chicago.

¿Cómo actúa?

En sus experimentos con ratones vieron como al introducir una dieta con esta grasa era capaz de reducir la expansión de células tumorales de melanoma y de cáncer de colon respecto a los animales que se sometieron a una dieta de control. El mayor aporte de TVA permite a las células T CD8+ a introducirse en los tumores. “Esto justifica futuros estudios clínicos que utilicen TVA como complemento del tratamiento para inmunoterapias basadas en células T”, sostiene el experto.

En otras pruebas vieron como al combinar este nutriente con la inmunoterapia el crecimiento del tumor se ralentizaba. “El TVA dietético puede mejorar la capacidad de respuesta clínica a las inmunoterapias basadas en células T” afirman.

La clave está en el nutriente, no en la carne

Ahora bien, todo esto no quiere decir que haya que comer más carne roja, pues aluden a que no hay que centrarse en el alimento, sino en el nutriente. “El consumo de carne roja puede proporcionar TVA para mejorar la inmunidad antitumoral, pero la ingesta elevada de carne roja se ha asociado positivamente con el riesgo de muchos tumores, incluido el de mama o el colorrectal”, dejan claro los investigadores. Por eso mismo matizan que lo que sus estudios sugieren es “una suplementación con TVA para beneficiar la inmunidad antitumoral”.

De esta manera, el estudio es bastante claro sobre el papel que nutrientes específicos pueden tener en la respuesta inmunitaria frente al cáncer, pero ante todo dejan claro que los resultados no quieren decir que la carne roja vaya a ser un factor protector frente al cáncer, solo un nutriente que está presente en la carne de vacuno y los lácteos.