Muere Sánchez Dragó de un paro cardiaco: así han sido sus últimos días con su hijo, amigos y procesiones en su casa Soria

El escritor Fernando Sánchez Dragó ha muerto esta mañana a causa de un infarto, tal y como fuentes cercanas a su hija Ayanta Barilli, que ya se ha desplazado a la localidad para hacerse cargo de las gestiones, han confirmado a Uppers. El periodista se encontraba en su residencia de Castilfrío de la Sierra, en Soria, cuando sufrió un paro cardíaco hace apenas unas horas, ya que esta misma mañana, Sánchez Dragó había utilizado su cuenta de Twitter para dar los buenos días con una fotografía junto a su gato Nano.

Precisamente, solo 11 minutos después de la publicación de ese 'buenos días', a las 09:46 de la mañana, los Servicios de Emergencia recibieron el aviso del paro cardíaco de Sánchez Dragó, desplazándose hasta su domicilio.

Sus últimos días en Soria

El periodista se encontraba pasando unos días de descanso en Soria, tal y como había mostrado en sus redes sociales. Ayer mismo publicaba una imagen de el junto al escritor José Ángel González Sáinz dando un paseo por la Fuente del Suso. “Campo, conversación, literatura y amistad”, escribía hace unas horas. No fue el único con el que se encontró en Castilfrío, en sus redes también dejó constancia del encontró con Montse y Clara, esta última fue su editora durante años.

Sánchez Dragó ha pasado sus últimos días en la localidad. El 7 de abril (viernes Santo) explicaba a sus seguidores que llevaba “siete días exactos en Castilfrío sin salir de casa. Estoy mejor dentro de ella que fuera, sobre todo en Madrid. Las paredes de mi vida son la soledad y el silencio. Dentro de un rato, pese a ello, y con alguna reticencia, voy a bajar a Soria para ver la procesión”.

Una procesión a la que iba muy bien acompañado, ya que como explicó en Twitter, que lo ha utilizado como una especie de diario en estos últimos días, iba a acudir a ella con su hijo pequeño, Akela, fruto de su relación con Naoko, para que la viera. 

El discurso que no leerá

A lo largo de esos días de descanso y paz en el pueblo soriano, el escritor había redactado el discurso del Premio Castilla y León de las Letras que le iba a ser entregado y que tenía previsto leer el 21 de abril en Valladolid al recogerlo. Un honor que no podrá hacer, pese a que aseguraba que se lo había “tomado muy en serio”.