Julián Hernández, sobre la despedida de Siniestro Total tras 40 años: "Con setenta no paso por un escenario ni de coña"

Las bandas de rock más míticas se encuentran inmersas en giras de despedida o de homenaje a sus años de trayectoria. Este fin de semana llega el final de uno de los grupos españoles más importantes: Siniestro Total dice adiós.

Este viernes y sábado, los miembros de la banda repasarán su trayectoria musical para dejar los escenarios para siempre en su gira “Siniestro total, 40 años sin pisar la Audiencia Nacional” en el Wizink Center de Madrid. Julián Hernández, que estuvo desde el nacimiento del proyecto ha hablado con Público sobre la "tardanza" de esta despedida.

"Tendría que haber sido al día siguiente del primer bolo, ¿verdad? Estaba previsto que nos retiramos hace mucho por la influencia de The Band y El último vals, en la que sale Robbie Robertson diciendo "veinte años, ¡ya está bien de carretera!". Cuando hicimos La historia del blues [en 1999] pensamos "hasta aquí, veinte años, veinte aniversario, fin". Pero luego se fue liando la cosa", explica el músico.

¿Por qué este adiós?

"Todos estamos de acuerdo en que hay que saber retirarse a tiempo. Pero, ¿cuándo es "a tiempo"? Tuvimos muy claro el ejemplo de Induráin. Fue un superhombre, ganó cinco tours. Sólo tres tíos lo consiguieron antes que él, y ninguno después. La presión, la opinión pública, los fans, los de su pueblo, todo dios... Y ya nadie habla de Induráin. El mejor deportista español de todos los tiempos está olvidado por no saber retirarse a tiempo. Así que nosotros pensamos que más vale pájaro en mano. Después de cuarenta años, ya llega", explica Hernández.

El artista también ha bromeado sobre la decisión de conceder cuarenta temas dentro de estos dos conciertos, que se alarga cada uno a las tres horas y pico. "No, no, esto es Siniestro Total, no Bruce Springsteen. Pero sí, son más de cuarenta temas".

De hecho, se muestra contento por esta despedida de los escenarios con Siniestro Total: "¡Es una alegría! Es verdad que hay una carga emocional, pero está muy bien cerrarlo. Siempre lo he pensado, y por eso digo que la influencia de El último vals es mucha".

Cuarenta años de rock and roll

"Nosotros éramos más de pajas, tintorro y blues", bromea el artista. "No pillábamos muy bien el sentido de las cosas. En lo del sexo veníamos de una época jodida, en la que empezaban a llegar cosas más duras en materia de drogas, pero nosotros éramos de alcohol. Además era la época de las vacas gordas, llegabas a los camerinos y había dos cajas de cervezas, botellas de whisky, ron, vodka, ginebra... Era lo normal, una barbaridad de alcohol. Con los recortes todo cambió, ahora sólo hay infusiones", afirma.

Cuando empezó sus padres no mostraron mucha resistencia: "Nunca tuve ningún problema, como iba al conservatorio pensaban que era sólo una gamberrada. Quien tenía problemas era Germán Coppini. Las cosas que canta en sus canciones son reales, aunque entiendo que algo exageradas", recuerda.

Otros proyectos

"Desde chavales ya estábamos metidos en cuarenta líos. De pequeño yo creía que la escolarización era el estado natural del ser humano, hasta que me di cuenta de que había muchas otras cosas fuera de un aula. Fue gracias al movimiento Rompente, a los poetas, a los pintores... Y después en Madrid siempre estuve metido en muchas cosas", relata Hernández.

¿Sería posible una vuelta? "Es muy malo haber estado juntos cuarenta años. Los Hombres G se separaron cuando empezaba a caer su estrella. De repente se reunieron otra vez y fue un bombazo. Si nosotros hubiéramos hecho lo mismo, nos habríamos forrado", dice el artista.

Hernández afirma que no sucederá: "No, ya no hay tiempo. Es verdad que hay muchos precedentes, pero fíjese en Los Enemigos. Se separaron y volvieron, pero cuando se separaron Josele aún no tenía la edad que tengo yo ahora. Si nosotros estamos otros diez años sin tocar y nos reunimos, me va a tocar con setenta. Y con setenta no paso por un escenario ni de coña".